La muerte del Universo
Post de mi antigua columna "Ciencias y letras", en Libro de notas.
Sobre el ESPACIO-TIEMPO FRACTAL, sobre física cuántica, fractales... ciencia desde un punto de vista humano. La aventura científica se convierte en la búsqueda de las más sencillas y potentes simetrías (belleza) capaces de descifrar, de la forma más simple, la aparente complejidad del mundo que nos rodea.
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Salvador Ruiz Fargueta
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12:02 p. m.
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Por su propia definición los agujeros negros son objetos que se supone que no emiten nada, y durante mucho tiempo científicos de la talla de Stephen Hawking se resistieron a pensar que de ellos pudiera salir cualquier tipo de radiación. Sin embargo el hecho de que el propio Hawking descubriera que el área del horizonte de sucesos de un agujero negro aumentaba cada vez que caía materia, sugirió a un estudiante de investigación en Princeton, llamado Jacob Bekenstein, que dicha área era una medida de la entropía del agujero negro.

Esto impediría que los agujeros negros violaran la segunda ley de la termodinámica, el aumento de entropía o desorden, pero si se admitía que un agujero negro tiene entropía también debería tener una temperatura y y por tanto emitir cierta radiación. La cuestión de la entropía no era vana, pues un agujero negro del que no salga nada, ni presente al exterior ninguna manifestación cuando engulle materia con mucha entropía sugiere una forma demasiado fácil de disminuir la entropía de la materia exterior al mismo. Conforme arrojáramos al agujero materia con gran entropía haríamos disminuir la entropía exterior.
Los primeros cálculos que parecían demostrar que los agujeros negros eran capaces de emitir ciertas radiaciones los efectuaron dos físicos soviéticos, Yakov Zeldovich y Alexander Starobinski al principio de los años setenta. Pero su cálculo se refería a agujeros negros en rotación. Ellos convencieron a Hawking de que, según el principio de incertidumbre mecanocuántico, los agujeros negros en rotación deberían crear y emitir partículas. Hawking mediante un tratamiento matemático mejorado descubrió que no sólo debían emitir partículas los agujeros en rotación sino todos. Lo que le convenció de que la emisión era real fue que el espectro de las partículas emitidas era exactamente el que sería emitido por un cuerpo caliente (aquí, caliente es considerada la temperatura superior al cero absoluto ó 273,15 grados centígrados bajo cero).
Todos los cálculos posteriores que se han hecho confirman que un agujero negro debe emitir partículas y radiación como si fuera un cuerpo caliente con una temperatura que depende solo de la masa del agujero negro: Cuanto mayor es la masa, menor es la temperatura. El origen de esa emisión son las fluctuaciones cuánticas del vacío, pares de partículas que aparecen juntas en cierto instante, se separan y luego se juntan de nuevo y se aniquilan mútuamente. Estas partículas se denominan virtuales y por la conservación de la energía, una de las componentes de un par tendrá energía positiva y la otra negativa. Si la partícula con energía negativa cae en el agujero su compañera con energía positiva tiene la posibilidad de escapar del agujero como una partícula real. Para un observador exterior parecerá haber sido emitida desde el agujero negro.

Cuanto menor es la masa de un agujero negro, más alta es su temperatura, por tanto, a medida que el agujero negro pierde masa, su temperatura y el ritmo de emisión aumentan y con ello pierde masa con mayor rapidez. Se supone que cuando su masa se reduce lo suficiente el agujero negro desaparecerá en un tremendo estallido final de emisión que podría ser equivalente a la explosión de millones de bombas H.
Conforme más sabemos de estas exóticas criaturas estelares, más nos sorprenden. Hemos descubierto que emiten radiación (llamada de Hawking) y no son tan negros como nos los pintaban; que el área de su horizonte de sucesos nos mide toda su entropía y nos delata la magnitud del desorden exterior que ha devorado, y que mueren en medio de un estallido de energía brutal. Parecía que nos lo querían esconder todo, y, sin embargo, nos cuentan cosas que sin ellos nunca habríamos sabido sobre el propio nacimiento del Universo y de su final, pues sus propiedades llevan años alumbrando la dirección que debemos tomar para descubrir la futura teoría de la gravedad cuántica: la llave del pasado y del futuro del Universo.
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| Hasta siempre |
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Salvador Ruiz Fargueta
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9:14 p. m.
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Un café:
Esta mañana, aunque estoy de vacaciones, o precisamente por eso, me he levantado
pronto y mientras saboreaba un delicioso café en el bar de mi amigo
Juanito, en el Centro Comercial las Américas de Torrent, me ha dado
tiempo de "picotear" en dos textos que me han parecido muy interesantes.
Curiosamente, versaban los dos sobre las cuatro fuerzas fundamentales,
el uno hacía una reflexión sobre la precisión necesaria de sus
intensidades para que se haya podido desarrollar la vida en este
Universo y el otro sobre la necesidad, presumible, de la existencia de
dimensiones extra para explicar lo que les sucede a estas fuerzas
capaces de moverlo todo.

Unas dimensiones extras:
Los
humanos vivimos en un mundo cuadrimensional, formado por tres
dimensiones espaciales, más la temporal que añadió Einstein con su
Teoría de la Relatividad. Todo lo que nos sucede se puede explicar en
estas cuatro dimensiones, pero parece ser que no ocurre lo mismo cuando
se intenta explicar lo que les sucede a las cuatro fuerzas fundamentales
que mueven el Universo.
La existencia de dimensiones extra, que
no vemos, permitirían la unificación de las fuerzas de la naturaleza, es
decir, entender las cuatro fuerzas como una manifestación a diferentes
escalas de una única fuerza.
La gravedad, la interacción más
débil y paradójicamente la primera en ser formulada, juega un papel muy
importante en la búsqueda de esas dimensiones extras. Parece ser que es
precisamente esta fuerza la que podría propagarse por estas dimensiones y
explicaría por qué es tan bébil: se dispersa en las dimensiones que no
vemos en lugar de estar confinada, como sucede con las otras tres
fuerzas, a nuestro mundo tridimensional.
Si formulamos la
gravedad en un lenguaje cuántico, se habla del gravitón como la
partícula portadora de la fuerza gravitatoria, al igual que el fotón lo
es de la fuerza electromagnética. Este gravitón nunca se ha podido
observar, tal vez porque precisamente se propaga por las dimensiones
extras. En los experimentos del LHC, el gran colisionador de hadrones
que se pondrá en marcha proximamente en el CERN, se producirán
colisiones entre protones a energías muy elevadas. Si en estos choques
se produce algún gravitón podremos verlo, no directamente, porque
desaparecerá en las dimensiones extras, pero sí por el rastro que dejará
en el detector: un chorro de partículas que no tendrían un balance de
energía y momento en la dirección opuesta.

Este
hallazco significaría el descubrimiento de la nueva física que, a
diferencia de descubrimientos anteriores, no desmentiría el modelo
actual, el modelo estándar de la física de partículas, sino que lo
extendería simplificado a los principios fundamentales. El modelo
estándar actual, a pesar de que ha sido capaz de describir la mayoría de
los procesos conocidos y predecir otros nuevos, deja demasiados
parámetros libres y preguntas por responder. El descubrimiento de nuevas
dimensiones y la cuantización de la gravedad serían el primer paso
hacia la unificación de todas las fuerzas.
Las fuerzas fundamentales y la vida:
En
muchos casos, bastaría un pequeño cambio porcentual en el valor de una
constante física, manteniéndose inalteradas las demás, para
desarrollarse un Universo inhóspito para la vida.
Fuerza electromagnética.-
Si la fuerza electromagnética hubiera sido ligeramente más intensa con
respecto a las demás fuerzas fundamentales, todas las estrellas serían
enanas rojas y no se habrían formado los planetas. Si la fuerza
electromagnética hubiera sido ligeramente menos intensa, todas las
estrellas serían muy calientes y, por tanto, de corta vida.
Fuerza nuclear fuerte.-
Si la interacción nuclear fuerte hubiera sido ligeramente más intensa,
todo el hidrógeno que hubiere en el Universo primitivo se habría
convertido en helio; si hubiera sido ligeramente menos intensa, no se
habría formado el helio, dejándonos un Universo de sólo hidrógeno.

Fuerza nuclear débil.-
Si la fuerza nuclear débil hubiera sido ligeramente más débil, no se
habrían desarrollado las supernovas y, por consiguiente, los elementos
más pesados no se habrían creado.
Gravedad.-
Si la intensidad de la gravedad fuera ligeramente mayor o ligeramente
menor que su valor real la vida basada en la química del carbono no
podría haber evolucionado. Para un valor ligeramente mayor, sólo podrían
existir estrellas enanas rojas, que son demasiado frías para permitir
que, en su zona aledaña, hubiera planetas aptos para sustentar la vida.
Para un valor ligeramente menor, todas las estrellas serían gigantes
azules y persistirían durante un intervalo temporal demasiado corto para
que pudiera desarrollarse la vida.
Barry Collins y Stephen
Hawking en 1973 llegaron a la conclusión de que debió darse una densidad
de energía exactamente equilibrada entre valores que condujeran a un
Universo en expansión indefinida (universo abierto) o a un Universo en
colapso (universo cerrado), la así llamada densidad crítica. Ni Collins
ni Hawking creían que una restricción tan específica fuera mera
coincidencia. Pero, ¿cómo explicar ese ajuste fino?. Brandon Carter en
1974 publicó su idea del principio antrópico,
que en su forma fuerte sugiere que la existencia del observador impone
restricciones sobre las propias constantes físicas; la realidad material
no puede existir, a menos que haya observadores para conocerla; el
universo tiene que tener aquellas propiedades que permitan que la vida
se desarrolle en él dentro de alguna etapa de su historia.
La
tesis antrópica, en particular su versión fuerte, fue recibida con
desdén por muchos físicos, que no le reconocían estatuto científico. Los
cosmólogas se han percatado de que existen muchos contextos en que
nuestro Universo podría ser sólo uno (de un conjunto de infinitos
posibles) de los universos "paralelos" en los que las constantes físicas
varían. Ese conjunto se denomina a veces multiverso.
Nueva edición de la entrada del mismo nombre. Un abrazo amigos.
Publicado por
Salvador Ruiz Fargueta
a las
8:04 p. m.
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La información se nos presenta como una entidad fundamental, no sólo a nivel de la estructura física de la materia (entropía) sino de la propia estructura de los números trascendentes, tales como Pi , y también del resto de los números irracionales,
que constan de infinitos decimales dispuestos de forma aleatoria, como
por ejemplo la raíz cuadrada de 2. El azar que encontramos en infinidad
de procesos naturales, o en los números, es extraordinariamente difícil
de simular de forma artificial, lleva asociado un nivel de información
neutro (cero información añadida), que en cierta forma es una
restricción poderosa y de gran calado.
El
número Pi es, junto con el número e, uno de los números llamados
trascendentes más famoso. Es la relación entre la longitud de la
circunferencia y su diámetro, y aparece en infinidad de expresiones
matemáticas o físicas. Desde la antiguedad, muchas veces por cuestiones
prácticas, se ha tratado de calcular el mayor número de decimales para
conseguir más precisión en las medidas (en la figura,
Arquímedes de Siracusa - 250 a.C - lo calculó con la aproximación:
entre 3+10/71 y 3+1/7). Casi a semejanza de los alquimistas que trataban
de conseguir la piedra filosofal, los geómetras de todos los tiempos
han tratado de hallar la cuadratura del círculo.
Actualmente gracias a la potencia de cálculo de nuestros ordenadores se
han conseguido millones de sus decimales. Teóricamente tiene infinitos
decimales y deben estar situados de forma completamente aleatoria, de
manera que al cabo de miles de millones de trillones de decimales que
busquemos podremos encontrar cualquier combinación, que convenientemente codificada podría contener: El Quijote, Romeo y Julieta, la Biblia o este propio escrito.
Existen varias páginas que encuentran cualquier combinación de números
entre las cifras de Pi, y nos dicen a partir de qué decimal se puede
encontrar. Al reflexionar sobre ello, pensé que se podría codificar, de
forma ventajosa, cualquier información sobre esta base y me puse manos a
la obra. Busqué la posición de una codificación al azar, el número 11, y
la encontré a partir del decimal 94. El número 111 a partir del decimal
153 y así hasta el 11111111 que se encuentra a partir de la posición
159 090 113, en la ristra de decimales del número Pi. Pronto me di
cuenta de que no significaba ninguna simplificación pues para dar la
posición dentro de Pi de un determinado código, se necesitarían, en general,
un número de dígitos igual o superior a la propia codificación que se
busca. Repetí la búsqueda para la codificación 121212 que se encuentra a
partir de la posición 241 987 (seis dígitos para definir la búsqueda
del código 121212) : 3,14 .......28979301308065657163 121212
07914290705421508889........ En base a esta suposición el Quijote se
encontraría codificado, en los dígitos del número Pi, alrededor del
decimal 4x101000000 (un 4 seguido de un millón de ceros), más o menos.
En cierta forma, podríamos decir que la información
mínima ni se crea ni se destruye, simplemente se transforma. El azar no
debe llevar implícitamente ninguna información que pueda después
utilizarse y esto lo encontramos en infinidad de procesos
naturales, o en los números. Supongo que debe ser así, pues no sería
lógico que pudiésemos codificar El quijote, por dar un código como
ejemplo, con otro código mucho menor, irrazonablemente menor. Si
codificamos y comprimimos ese código, la forma de indicar su posición
dentro de Pi deberá contener una información similar. Al menos eso es lo
lógico, y en base a esa lógica de cero información añadida, o
información neutra, deben estar distribuidos al azar los dígitos de Pi y
de los innumerables números irracionales con infinitos dígitos.
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Salvador Ruiz Fargueta
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9:25 p. m.
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Salvador Ruiz Fargueta
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7:52 p. m.
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Hace unas semanas leí el libro " El arco iris de Feynman" de Leonard Mlodinow,
el autor junto con Stephen Hawking de "Una brevísima historia del
mundo". En el libro Mlodinow describe su relación con Feynman durante
su primer año en el California Institute of Technology, el lugar de
trabajo de aquel físico genial. Con su doctorado bajo el brazo, inseguro
e intimidado en un centro tan distinguido y competitivo, Mlodinow
encontró en Feynman algo más que un colega experimentado: descubrió un
hombre sin prejucicios que atesoraba un maravilloso universo de
experiencias e ideas, muchas de las cuales compartió con él precisamente
durante los últimos meses de vida de aquel gran genio.
Feynman,
aquejado por un tumor terminal se refería a la muerte como "el último
experimento". Para una persona que vivía tan intensamente la ciencia
toda su vida parecía ser un gran y complejo experimento y la muerte el
final y la última etapa de ese experimento. Hace ya un par de años
escribí sobre el mismo tema con relación al científico, poeta y
ensayista en lengua catalana/valenciana, fallecido en 2005 , Dr. Alfred Giner-Sorolla.
Sólo un verdadero investigador podría decir lo que decía él sobre la
muerte, que es el último experimento.Un dramaturgo diría, con el mismo
sentimiento, que es el fin del último acto.

Se
retiró oficialmente en la década de 1990, y se instaló en su tierra
valenciana, junto al mar que tanto quería. Pero un científico nunca deja
de investigar. En el laboratorio que investigó en sus últimos años era
el laboratorio de la vida. En él, ciertamente no podía aplicar el método
científico y la mayoría de experimentos son irrepetibles, pero la
ciencia también avanza por la observación y él era un gran observador de
la realidad. En su libro de ensayo La sombra y los sueños
(1993), escribía: "Una cierta curiosidad se mezcla con la angustia y la
aprensión, el miedo de perecer. Para el filósofo y el científico
constituye[...] una necesidad y un anhelo de explicación que sólo se
puede dilucidar en el acto mismo. Es el último experimento que efectúa
el hombre de ciencia que se ha pasado la vida haciendo muchos otros."
Feynman, después de una intensa vida personal y profesional dominada por
su pasión por la ciencia pensaba de la misma manera.
Randy Pausch
fue un profesor de informática, de interacción hombre-máquina y de
diseño en la Universidad Carnegie Mellon (CMU) en Pittsburgh,
Pensilvania, Estados Unidos. En agosto del 2006, a Pausch se le
diagnosticó un cáncer de páncreas.El 18 de septiembre de 2007 el
profesor Pausch pronunció una conferencia titulada: "Alcanzar realmente
tus sueños de la infancia". Se trata de una de las llamadas "últimas
conferencias", en las que se propone al ponente que exponga su
testamento intelectual. Para Pausch, se trataba, literalmente, de su
última conferencia, puesto que los médicos habían confirmado que su
cáncer era incurable.El coraje de Pausch y sus reflexiones han
convertido el vídeo de la conferencia, disponible en YouTube, en un
fenómeno de masas, pues ya ha sido visto por millones de
personas.También disponible una versión completa con subtítulos en español y en forma de libro.

A
Steve Jobs, co-fundador de Apple junto con Steve Wozniak, también se le
diagnosticó un cáncer de páncreas, que se pensaba sería fatal, pero
consiguió superarlo.Es conocido también su discurso en la ceremonia de graduación, de junio de 2005, de la Universidad de Stanford.
Una pequeña parte del mismo:" A veces la vida te pega en la cabeza con
un ladrillo. No pierdas la fé. Estoy convencido que lo único que me
mantuvo en pie era el hecho que amo hacer lo que hago. Tienes que
encontrar eso que amas; esto aplica en tu trabajo como en tus relaciones
amorosas. Una gran parte de tu vida estará enfocada en tu trabajo y la
única manera de sentirte realmente satisfecho es creer que lo que haces
es un excelente trabajo. La única manera de lograr un excelente trabajo
es amando lo que haces. Si no lo encuentras todavía sigue buscando. No
te rindas. Como todas las cosas relacionadas con el corazón, sabrás
exactamente cuando lo encuentres. Y, como en cualquier gran relación se
va poniendo mejor y mejor a medida que el tiempo pasa. Así que sigue
buscándolo hasta que lo encuentres, no te rindas. ..[..]."
Richard
Feynman consiguió darle, también, una última lección a Leonard
Mlodinow sobre cuál es la naturaleza de la ciencia, qué es la
creatividad, el amor, la matemática, la felicidad, el arte, Dios, además
de su visión sobre las últimas teorías físicas. Ya en el plano
personal, mi padre e inspirador de este post me dio una última
lección sobre la alegría de vivir y el buen humor, cuando ya parece que
no puede quedar ni esperanza ni alegría ni buen humor. Lo que me
recuerda las palabras de un gran sabio sobre la vida " Vívela como tu
mejor representación en el gran teatro, nunca una farsa, sabiendo que el
público es un ser poderoso y extremadamente benevolente".
Feliz 2018, amigos. Un fuerte abrazo!!!
Publicado por
Salvador Ruiz Fargueta
a las
6:30 p. m.
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Entre los números naturales 1, 2, 3 ,4 , 5, 6, 7, ,..., , n, existen
unos números especiales que sólo son divisibles por la unidad y por
ellos mismos. Estos números son llamados números primos
y desde que se conocen han producido una extraña fascinación entre los
matemáticos. Existen infinitos, Euclides realizó la primera demostración
conocida de su infinitud alrededor del 300 a.C., pero su distribución,
aparentemente aleatoria, sigue siendo una incógnita.
En cierta forma, estos números podríamos decir que son "de una pieza",
y todos los demás números naturales se pueden construir a partir de
ellos mediante un proceso llamado factorización. Los primeros números
primos menores de cien son: 2, 3, 5, 7, 11, 13, 17, 19, 23, 29, 31, 37,
41, 43, 47, 53, 59, 61, 67, 71, 73, 79, 83, 89 y 97. Cada uno de ellos
sólo se puede escribir como: 2 = 2, 3 = 3,..., 29 = 29,..., 67=67, ...,
etc. Mientras que el resto de números naturales necesitan expresarse en
función de los números primos: 4 = 2x2, 9 = 3x3, 6 = 3x2, 8 = 2x2x2,
...,30 = 2x3x5, etc.
Se conoce una importante expresión llamada teorema de los números primos
que nos da la cantidad de números primos que existen hasta un
determinado número. Aproximadamente, para números suficientemente
grandes, la expresión es: cantidad de números primos = (número)/Logaritmo Neperiano(número).
Aplicando la fórmula para (número)=1000, obtenemos 145 primos, cuando
en realidad hay 168. Para 5000 nos acercamos un poquito más, la
expresión nos da 587 y en realidad existen 669, y conforme probamos
números mayores nos acercamos más, aunque las cifras convergen muy
lentamente: para 1000 el 86,3%, para 5000 el 87,7% y para 50000 el 90%.
Lagunas con ausencia de números primos:
Entre
1 y 100 existen 25 números primos, como hemos visto, y en la lista
observamos grupos de números compuestos, una especie de lagunas con
ausencia de números primos: del 24 al 28 y del 90 al 96. Entre el 100 y
el 200 hay 23 primos: 101, 103, 107, 109, 113, 127, 131, 137, 139,
149,151, 157, 163, 167, 173, 179, 181, 191,193, 197, 199. Y encontramos
lagunas como la del 182 al 190. Nos podemos preguntar si existen
lagunas más grandes entre números primos. A simple vista, parece que no
vamos a encontrar ninguna de estas lagunas de forma clara con una
suficiente cantidad de números, pero no es así. Podemos
encontrar tantas como queramos y de la longitud que deseemos, para ello
utilizaremos la siguiente expresión (pueden encontrarse muchas más):
n!+2 , desde 2 hasta n. Vamos a ver algunos ejemplos: para n=3,
3!=3x2x1=6; 6+2=8 y 6+3=9. Hemos encontrado la primera laguna formada
por el 8 y el 9. Seguimos con n=4: 4!=4x3x2x1=24; 24+2=26, 24+3=27 y
24+4=28. Hemos encontrado tres números compuestos seguidos, pero con
esta expresión podemos encontrar cuantos queramos, por ejemplo 101
números seguidos (al menos): 102!+2, 102!+3, 102!+3, ...,
102!+101,102!+102.
¿De cuántas piezas están hechos los números?
Volviendo
al título del post, se pueden ver los números compuestos como formados
por piezas de números primos. Un número compuesto cualquiera, por
ejemplo, el 6 es igual al producto de dos números primos 2x3, podemos
considerarlo como formado por dos piezas, la pieza 2 y la pieza 3. En
cambio los números primos, como el 7, están formados por sólo una
pieza. En un símil musical el número primo podría considerarse como
armónico principal y único, y el número compuesto como una composición
de armónicos primos que formarían su espectro o descomposición
factorial.
Analizando la factorización de un número como producto
de números primos, podríamos imaginar que cualquier número está
formado por tantas piezas como factores primos lo componen. Se observa
como curiosidad que los números del orden de 100 estarían formados, como
media, por un producto de 2,7 números primos, los del orden de 1000 por
un producto de 2,96 números primos, los de 10000 por un producto de
3,16 números, los de 100000 por 3,3, los de 1000000 por 3,42 y los de
10000000 por 3,64. Observamos que la cantidad de "piezas" necesarias
para formar cualquier número aumentan muy lentamente, y ese aumento,
además, decrece. Es un tanto asombroso que mientras un número de 3 cifras necesita tres primos para factorizarse (está hecho de tres piezas), uno de 10 cifras sólo necesita cuatro (está hecho de cuatro piezas). Claro que al hablar de piezas estas son tan dispares como el 3 y el 2000003, ambos son números primos.
En un extraño (e imaginario) mundo cuántico formado por números enteros, sería fácil descubrir los números primos.
Todos los números compuestos se verían como una borrosa superposición
de armónicos primos mientras que los números primos aparecerían claros y
estables con una sola configuración fácilmente distinguible. Algo de
esto debe le debe ocurrir a Daniel Tammet,
un joven autista inglés con una sorprendente capacidad para los
números. Cuando piensa en ellos ve formas, colores y texturas que le
permiten distinguirlos de una manera asombrosa. Al multiplicar dos
números ve dos sombras; al instante aparece una tercera sombra que se
corresponde con la respuesta a la pregunta. Cuando piensa en algún
número sabe reconocerlo como primo o compuesto. Estuve viendo el
reportaje sobre su vida, sus facultades como matemático y su prodigiosa
memoria. Sus capacidades son asombrosas. En una semana logró aprender,
desde cero, suficiente islandés (un idioma catalogado como muy difícil)
para mantener perfectamente una entrevista en la televisión de Islandia.
A alguien le podría parecer que el estudio de los números primos no tiene ninguna utilidad, desde luego se equivoca (ojo, el algoritmo de encriptación RSA nos
permite las transacciones fiables). Cualquier saber matemático, por muy
absurdo que nos parezca está relacionado con infinidad de campos
aparentemente inconexos. Cualquier avance en el conocimiento sobre los
números primos, por ejemplo, podría ser decisivo para resolver algún
problema del campo más increible que se nos ocurra, tanto matemático
como físico. La realidad es conexa y conforme la vamos comprendiendo
vemos que el conocimiento que tenemos de ella también lo es.
Una novela sobre investigación de números primos:
Sobre los números primos recuerdo haber leído una novela interesantísima titulada "El tío Petros y la conjetura de Goldbach". La trama discurre a través de las vicisitudes de un matemático obsesionado por comprobar la famosa conjetura de Goldbach
sobre los números primos, uno de los problemas abiertos más antiguos en
matemáticas. Su enunciado es el siguiente: Todo número par mayor que 2
puede escribirse como suma de dos números primos. Confieso que logró
atraparme al igual que le ha pasado a infinidad de lectores. Es muy
entretenida y recomendable.
... Mi agradecimiento a la página Descartes, del Ministerio de Educación, que me ha facilitado los cálculos de factorización de grandes números que he necesitado.
... Recomiendo visitar esta magnífica página sobre números primos (en inglés).
Nuestro amigo Tito Eliatron nos envía dos interesantísimos enlaces de su blog a una charla del matemático, Medalla Fields, Terry Tao: Primera parte de la charla, segunda parte. Gracias Tito.
Reedición de uno de mis post clasicos. Un abrazo amigos
Publicado por
Salvador Ruiz Fargueta
a las
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