2011/02/15

Historia y dignidad

Lo asombroso de la historia, a propósito de las revoluciones en los países árabes


Hay algo asombroso que siempre me ha llamado la atención sobre la historia. Ocurrió antes, ocurre ahora y, posiblemente, pasará siempre : la humanidad no parece saber, ni poder controlar realmente, hacia dónde va. Los acontecimientos se suceden y cuando todo parece amarrado y en su sitio, viene un nuevo incidente que lo desbarata todo, guerras, revoluciones, crisis económicas o cualquier otra catástrofe. Ante estas situaciones la historia, después de ocurridas, saca sus conclusiones y nos ayuda a impedir que vuelvan a repetirse, pero siempre hay algo que se nos escapa y todo vuelve a derivar en alguna nueva catástrofe (catástrofe como cambio no contínuo), todo vuelve a empezar de nuevo. Leer más...

Efecto mariposa
En física existen unos sistemas que son sumamente sensibles a las condiciones iniciales. Por muy bien que se conozcan las variables que van a influir en su desarrollo, por muy sofisticados que lleguen a ser los instrumentos que las midan, siempre habrá una mínima incertidumbre que influirá, decisívamente, en el desarrollo posterior del sistema. Una mínima causa será capaz de desencadenar grandes consecuencias. Ese efecto es conocido, popularmente, con el nombre de “efecto de la mariposa”. De forma exagerada, pero muy gráfica, se explica que el simple vuelo de una mariposa, en África, puede desencadenar, con el tiempo, un huracán en China. El primero de esos sistemas que se estudió, allá por los años sesenta, fue el tiempo metereológico.


Dignidad e historia
El poder egoísta tiende a pisarlo todo, sin ningún tipo de consideración. Es un elemento motriz burdo, como una tormenta. Pero a diferencia de la tormenta que actúa sin cortapisas, obedeciendo a leyes físicas y a condicionamientos puramente mecánicos, el poder siempre tiene enfrente a la dignidad de la persona. La pisará una y mil veces, la despreciará, pero al final la encontrará cara a cara, haciéndole frente, en el germen de toda revolución o cambio necesario. Y será capaz de reconducir la propia corriente de la historia. Esa es la diferencia entre los sistemas físicos, caóticos en el sentido en que pueden seguir muy distintas trayectorias de futuro, igualmente válidas, y el “sistema sensible” de la historia cuya única trayectoria final estable, después de cualquier cambio caótico, pasa por el respeto a la dignidad humana. El sentimiento que hace sentirnos únicos, diferentes, con un valor intrínseco, como centro que somos del mundo que percibimos, de nuestro mundo. Es un sentimiento universal y nace de la propia conciencia de ser.

Recientemente he leído interpretaciones sobre la revolución democrática en los países árabes. Por una parte a través de cuatro escritores norteafricanos y por otra del escritor Vargas Llosa. Es curioso como hablan de revolución y dignidad de la persona... Vargas Llosa llega a decir:"¿Qué mejor prueba que la historia no está escrita y que ella puede tomar de pronto direcciones imprevistas que escapan a todas las teorías que pretenden sujetarla dentro de cauces lógicos?".

El detonante de todo fue, en cierta forma, un pequeño aleteo de una mariposa. O casi, si lo comparamos con la revolución que ha desencadenado: la inmolación de un pobre joven tunecino hastiado de la injusticia y la corrupción que lo pisoteaban como se pisotea a una cucaracha.

3 comentarios:

Alfredo Novoa dijo...

Más que un efecto mariposa a mi me parece que fue la gota que colmó el vaso.

Salvador dijo...

La gota que colma el vaso tiene un efecto muy local y predecible. Nada parecido a lo que está pasando.
Un saludo.

Macbeth dijo...

La historia no está escrita salvo en sus posibilidades de ramificaciones cuánticas menores a infinito, pero está regulada por planificación humana e incluso los desbordes no escapan a esa planificacion y al determinismo de la causa seguida del efecto. Si de algo tan pequeño surge algo tan grande es porque lo están impulsando y son los agentes de esos que le ofrecen premios del millón a Perelman para que él los rechace. No es un levantamiento contra la opresión, es lo mismo que paso cuando caía el Imperio Turco Otomano en épocas de la I Guerra: es ingeniería británica.