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2008/10/15

Nota al margen: Hoy es el Día de Acción Blog 2008, contra la pobreza en el mundo

Hace algún tiempo, en una sección de opinión de El País de la Comunidad Valenciana, me publicaron una corta y sentida reflexión sobre la pobreza, las guerras, el hambre y la sinrazón. Se llamaba EL POEMA MÁS HERMOSO y recordarlo me parece una bonita forma de celebrar ESTE DÍA:


"Los poemas más hermosos, las más armoniosas teorías matemáticas, la mejor de las músicas o las pinturas más excelsas nunca serán nuestros. Miles, millones de vidas en todo el mundo son tiradas a la cuneta en absurdas guerras. Miles, millones de vidas son truncadas por la intolerancia y la sinrazón. Millones de niños mueren de hambre sin tener la más mínima oportunidad de desarrollo. Cualquiera de los miles de cadáveres anónimos que desfilan por nuestros televisores podría haber sido el próximo Einstein, Miguel Ángel, el próximo Shakespeare... Nunca conoceremos el poema más hermoso. El más grande de los poetas (o de los científicos) yace, víctima precoz, en una fosa común."



La ciencia, en cierta forma, tiene alguna"ventaja" sobre el arte.Es la propia Naturaleza la que nos va "dictando" sus leyes, nosotros las interpretamos y, más pronto o más tarde, llegamos a conocerlas mejor. El buen científico escucha e interpreta el "dictado", que la mayoría no llega a entender, pero si ese científico falla siempre habrá otro que sepa entender el "dictado". El edificio de la ciencia se va construyendo con conocimiento y acumulación de ese conocimiento. El arte se crea y no es acumulativo. Si Miguel Angel o Shakespeare no hubieran llegado a poder expresar su genio nos habríamos perdido SU maravillosa obra.


La historia de uno de los más grandes genios matemáticos tiene que ver, precisamente, con la más extrema pobreza. Nació en el lugar y el tiempo equivocado y sólo por una serie de casualidades consiguió no malograrse. Me refiero a Ramanujan. Un saludo amigos.

2007/04/08

Nota al margen: Ser uno mismo

En la bella teoría, he comparado la buena ciencia con la poesía, porque creo realmente que son comparables. He hablado, de forma informal, sobre la fractalidad del mundo . He visto a los agujeros negros como los dragones alados del medievo, porque la fascinación que han ejercido en su tiempo es similar en muchos aspectos. Mis post siempre están hechos, con repeto, desde el amor que siento por la ciencia, en particular, y por el conocimiento en general.

En bachiller me gustaban el latín, la filosofía y la literatura, además de la ciencia (fue una suerte). Me encantaban, también, las clases de geografía e historia de doña Jacinta, siempre tan correcta y estirada pero en el fondo también tan humana; la física y química de D. Luis, con sus bromas y su magistral buen hacer, y el francés de miss Pilar y doña Teresa que, además, eran guapísimas. He tenido muy buenos maestros.

Para ser científico, quizás, me muevo demasiado por el corazón y el primer impulso, pero no puedo ser de otra forma, ni quiero serlo.Y por otro lado hay voces autorizadas que piensan que el científico es, realmente, un enamorado de la ciencia. Esto puede que no ayude, en ocasiones, a profundizar en las cuestiones que abordo, pero les da una frescura que de otra forma perderían . Para hacer ciencia creo que es también muy importante ser uno mismo, aunque hay un amplio sector que prefiere la frialdad del teorema y de los datos asépticos. Además, es muy importante el valor, que en muchas ocasiones nos falta por temor a lo que dirán los colegas.

Sobre ese miedo de los científicos quiero hablar en alguno de mis próximos post. En ocasiones, observo verdadero temor al tratar de explicar una posible nueva teoría (yo tengo ese temor). Incluso en verdaderos genios, completamente consagrados y cuando hablan de teorías bastante razonables, para lo que se ve hoy en día en física. Pero no me extraña, porque la historia nos enseña lo terribles que han sido algunos científicos con sus colegas, y no me estoy refiriendo a la edad media. Siempre me acordaré de la triste historia de uno de los mayores genios, Ludwig Boltzmann: a finales del siglo XIX se atrevió a creer en la existencia de los átomos, y a tratar de demostrarla (en la asignatura de Historia de la Física hice un trabajo sobre su vida que me impresionó).

Esa parte es la que menos me gusta. En general no se encuentran mentes abiertas, de verdad abiertas, entre los científicos. Y es una lástima. Uno de los grandes que, sin embargo, tiene la mente abierta de verdad es Roger Penrose. En sus trabajos habla de física y más allá de la física sin ruborizarse, y de la forma más natural. Creo que es un ejemplo a seguir, una buena forma de hacer ciencia.

Somos personas y las personas nos agradecerán que seamos nosotros mismos cuando hacemos ciencia o cuando hablamos de ella. Es una opinión: ser uno mismo, ser valiente, a pesar de críticas y burlas. La valentía (no la temeridad) hace avanzar a la ciencia.

En el próximo post contaré “Una historia del tiempo”. La historia que parecen contarnos ciertos aspectos fractales de las fluctuaciones cuánticas del vacío. Gracias amigos, si habéis podido leer hasta aquí.