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2008/08/02

Un cafe, unas dimensiones extras, las fuerzas fundamentales y la vida

Un café:
Esta mañana, aunque es sábado y estoy de vacaciones, o precisamente por eso, me he levantado pronto y mientras saboreaba un delicioso café en el bar de mi amigo Juanito, en el Centro Comercial las Américas de Torrent, me ha dado tiempo de "picotear" en dos textos que me han parecido muy interesantes. Curiosamente, versaban los dos sobre las cuatro fuerzas fundamentales, el uno hacía una reflexión sobre la precisión necesaria de sus intensidades para que se haya podido desarrollar la vida en este Universo y el otro sobre la necesidad, presumible, de la existencia de dimensiones extra para explicar lo que les sucede a estas fuerzas capaces de moverlo todo.

Unas dimensiones extras:
Los humanos vivimos en un mundo cuadrimensional, formado por tres dimensiones espaciales, más la temporal que añadió Einstein con su Teoría de la Relatividad. Todo lo que nos sucede se puede explicar en estas cuatro dimensiones, pero parece ser que no ocurre lo mismo cuando se intenta explicar lo que les sucede a las cuatro fuerzas fundamentales que mueven el Universo.

La existencia de dimensiones extra, que no vemos, permitirían la unificación de las fuerzas de la naturaleza, es decir, entender las cuatro fuerzas como una manifestación a diferentes escalas de una única fuerza.

La gravedad, la interacción más débil y paradójicamente la primera en ser formulada, juega un papel muy importante en la búsqueda de esas dimensiones extras. Parece ser que es precisamente esta fuerza la que podría propagarse por estas dimensiones y explicaría por qué es tan bébil: se dispersa en las dimensiones que no vemos en lugar de estar confinada, como sucede con las otras tres fuerzas, a nuestro mundo tridimensional.

Si formulamos la gravedad en un lenguaje cuántico, se habla del gravitón como la partícula portadora de la fuerza gravitatoria, al igual que el fotón lo es de la fuerza electromagnética. Este gravitón nunca se ha podido observar, tal vez porque precisamente se propaga por las dimensiones extras. En los experimentos del LHC, el gran colisionador de hadrones que se pondrá en marcha proximamente en el CERN, se producirán colisiones entre protones a energías muy elevadas. Si en estos choques se produce algún gravitón podremos verlo, no directamente, porque desaparecerá en las dimensiones extras, pero sí por el rastro que dejará en el detector: un chorro de partículas que no tendrían un balance de energía y momento en la dirección opuesta.

Este hallazco significaría el descubrimiento de la nueva física que, a diferencia de descubrimientos anteriores, no desmentiría el modelo actual, el modelo estándar de la física de partículas, sino que lo extendería simplificado a los principios fundamentales. El modelo estándar actual, a pesar de que ha sido capaz de describir la mayoría de los procesos conocidos y predecir otros nuevos, deja demasiados parámetros libres y preguntas por responder. El descubrimiento de nuevas dimensiones y la cuantización de la gravedad serían el primer paso hacia la unificación de todas las fuerzas.

Las fuerzas fundamentales y la vida:
En muchos casos, bastaría un pequeño cambio porcentual en el valor de una constante física, manteniéndose inalteradas las demás, para desarrollarse un Universo inhóspito para la vida.

Fuerza electromagnética.- Si la fuerza electromagnética hubiera sido ligeramente más intensa con respecto a las demás fuerzas fundamentales, todas las estrellas serían enanas rojas y no se habrían formado los planetas. Si la fuerza electromagnética hubiera sido ligeramente menos intensa, todas las estrellas serían muy calientes y, por tanto, de corta vida.

Fuerza nuclear fuerte.- Si la interacción nuclear fuerte hubiera sido ligeramente más intensa, todo el hidrógeno que hubiere en el Universo primitivo se habría convertido en helio; si hubiera sido ligeramente menos intensa, no se habría formado el helio, dejándonos un Universo de sólo hidrógeno.

Fuerza nuclear débil.- Si la fuerza nuclear débil hubiera sido ligeramente más débil, no se habrían desarrollado las supernovas y, por consiguiente, los elementos más pesados no se habrían creado.


Gravedad.- Si la intensidad de la gravedad fuera ligeramente mayor o ligeramente menor que su valor real la vida basada en la química del carbono no podría haber evolucionado. Para un valor ligeramente mayor, sólo podrían existir estrellas enanas rojas, que son demasiado frías para permitir que, en su zona aledaña, hubiera planetas aptos para sustentar la vida. Para un valor ligeramente menor, todas las estrellas serían gigantes azules y persistirían durante un intervalo temporal demasiado corto para que pudiera desarrollarse la vida.

Barry Collins y Stephen Hawking en 1973 llegaron a la conclusión de que debió darse una densidad de energía exactamente equilibrada entre valores que condujeran a un Universo en expansión indefinida (universo abierto) o a un Universo en colapso (universo cerrado), la así llamada densidad crítica. Ni Collins ni Hawking creían que una restricción tan específica fuera mera coincidencia. Pero, ¿cómo explicar ese ajuste fino?. Brandon Carter en 1974 publicó su idea del principio antrópico, que en su forma fuerte sugiere que la existencia del observador impone restricciones sobre las propias constantes físicas; la realidad material no puede existir, a menos que haya observadores para conocerla; el universo tiene que tener aquellas propiedades que permitan que la vida se desarrolle en él dentro de alguna etapa de su historia.

La tesis antrópica, en particular su versión fuerte, fue recibida con desdén por muchos físicos, que no le reconocían estatuto científico. Los cosmólogas se han percatado de que existen muchos contextos en que nuestro Universo podría ser sólo uno (de un conjunto de infinitos posibles) de los universos "paralelos" en los que las constantes físicas varían. Ese conjunto se denomina a veces multiverso.

Nota: Gracias a Mike por su mención en su blog. Siempre vienen muy bien estas ayudas para seguir. Muchas veces lo más fácil es tirar la toalla.Un saludo.

2007/11/18

La omnipresente ciencia física

Para la mayoría de los chavales de hoy en día la física es un verdadero rollo, de hecho cuando dices que vas a estudiar la carrera de física la pregunta más normal es :¿y eso para qué sirve?. Y esto sucede en plena sociedad tecnológica, cuando ellos mismos consideran -sin saberlo- como una parte importante de su vida los frutos directos de los logros tecnológicos de esta ciencia. Nuestra sociedad se lo debe casi todo, y casi todo el mundo lo ingnora en mayor o menor grado. Además, en infinidad de fenómenos naturales próximos o lejanos la física es imprescindible para su correcta comprensión.


La física está presente en infinidad de aspectos en nuestra sociedad:




Nuestros conocimientos sobre la ciencia física han permitido las actuales telecomunicaciones tales como la televisión o la telefonía móvil, la tecnología de los ordenadores, internet, el trasporte, la industria y otros numerosos aspectos de nuestra vida moderna como la propia iluminación eléctrica de nuestras casa y ciudades. En el aspecto médico, el diagnóstico precoz mediante el uso de la moderna tecnología, como rayos X, ultrasonidos, tomografía axial computerizada (TAC), o los tratamientos físicos sofisticados como la radiación o los láseres. Su influencia en todos los ámbitos de nuestra sociedad es incuestionable, y, a pesar de ello, muchas veces desconocida.




En la propia biología, en la vida:
Las propias reglas básicas de la química, tal como se entiene hoy, son también básicamente físicas pues, al menos en sus principios, son pura física cuántica. De ella dependen las propiedades de los orbitales atómicos y de las propiedades de éstos las reglas básicas de la química. Incluso en la biología, podemos encontrar una física profundamente subyacente, el ADN que controla el crecimiento de los seres vivos es una molécula, y la persistencia y fiabilidad de su estructura depende de forma crucial de las reglas de la mecánica cuántica, como señaló el propio Schrödinger en 1944 en su influyente librito ¿Qué es la vida?. Además, su crecimiento también está controlado en última estancia por las mismas fuerzas físicas que gobiernan las partículas individuales de las que están compuestos. Las relevantes son principalmente de origen electromagnético, pero la fuerza nuclear fuerte es vital para determinar qué núcleos son posibles, y por lo tanto qué átomos pueden existir.




En los sucesos más espectaculares de la Tierra:
En otro orden de cosas, y aunque no lo parezca, también la fuerza débil tiene su papel en los fenómenos que vemos a gran escala, a pesar de su debilidad (diez millones de veces menor que la fuerza fuerte y cien mil veces menor que la intensidad del electromagnetismo), esta fuerza puede dar como resultado algunos de los sucesos más espectaculares que ha experimentado la humanidad. Pues la fuerza débil es la responsable, a través de las desintegraciones radiactivas en el interior de la Tierra, del calentamiento del magma terrestre. En particular, las erupciones volcánicas son su legado. Aproximadamente, a partir del 535 d.C. hubo un período de unos cuantos años durante el que se registraron hambrunas globales y un clima anormalmente frío, debido a una capa prácticamente continua de polvo que había sido arrojado en una enorme explosión volcánica. La influencia de los volcanes a lo largo de la historia geológica de la Tierra - y en la historia humana- resulta bien patente, su origen en último extremo es la fuerza débil.



En el inmenso Universo al que pertenecemos:

Pero las más violentas explosiones vistas en el universo son causadas por la fuerza más débil de todas, la gravitación (aproximadamente 10-38 de la intensidad de la fuerza débil) causante de la formación de los agujeros negros. Estos alimentan las increíblemente poderosas fuentes de energía de los lejanos cuásares, una energía equivalente a la luz que pueden emitir miles de galaxias juntas.Aparte de esto, la débil fuerza de la gravedad tiene nada menos que la responsabilidad de mantener la organización y armonía en el Universo. En las distancias astronómicas es la fuerza dominante entre los elementos del cosmos.