2020/07/29

Sobre la información, el entorno y nuestra ciencia/tecnología




De la interacción con nuestro entorno intercambiamos materia y obtenemos energía y conocimiento en bruto que después convertimos en ciencia y tecnología. La vida, los ecosistemas y, en cierta forma, las propias sociedades humanas son un tipo especial de estructuras llamadas disipativas que obtienen orden (disminuyen su entropía) a costa del entorno. Son estructuras abiertas que aumentan su información útil a partir de la información exterior. En el límite, este fenómeno es el que lleva a la ciencia a confirmar con experimentos la veracidad de sus teorías.
Estructuras disipativas.
La información de que disponemos y el saber que ha acumulado nuestra especie, durante miles de años, proviene de nuestro entorno. Todo lo que somos, nuestro cuerpo, y lo que hemos aprendido lo hemos tomado de la naturaleza y de sus leyes. Hemos evolucionado a lo largo de miles de millones de años y toda la información acumulada se encuentra en nuestro ADN. Conforme crecemos en el seno materno repetimos la evolución que han seguido nuestros ancestros, de hecho si comparamos los primeros estadios del feto de un ser humano con los de varios animales tan diferentes como puedan ser una gallina o un cerdito, veremos que son difíciles de distinguir unos de otros.  

Todo nos lo ha facilitado el entorno, y por mucha tecnología que dominemos va a seguir siendo así. Cada avance de la ciencia se basa en teorías que se deben probar en la realidad, es el entorno el que las valida. Nos dice las que son correctas y de esa forma podemos seguir con nuestra ciencia. Cuando nos vanagloriamos ingenuamente del poder de “nuestra” ciencia, viene un simple virus y nos devuelve a la realidad: recuerdo cómo se maravillaba un famoso biólogo, especializado en el estudio de las bacterias, cuando hablaba de la inteligencia que mostraba su conducta y lo que había aprendido de ellas. Porque “nuestra” ciencia es la ciencia que le hemos podido extraer a la naturaleza, al entorno. 
Experimentos tan formidables como los que se están realizando, o se realizarán, con el LHC nos permitirán confirmar un montón de teorías y suposiciones, o nos ayudarán a concebir otras nuevas, que seguirán cambiando nuestra sociedad y a nosotros mismos en un baile sin fin en la escala de la complejidad. 

Y en ese curioso "baile", incluso si llega a ocurrir lo que se ha llegado a denominar "La singularidad" (singularidad tecnológica), la aparición de los ordenadores ultralistos (máquinas "más inteligentes  que los seres humanos") como cuenta el artículo de 1993 escrito por el ingeniero informático y escritor de ciencia ficción Vernor Vinge, en el que sostiene que la aceleración del progreso tecnológico nos ha llevado "al borde de un cambio comparable a la aparición de la vida humana en la  Tierra", la esencia no cambiará. En el hipotético futuro en el que las supermáquinas inteligentes o cualquier supercivilización nos supere, seguirá necesitando de su entorno para aprender y aprender cada vez más, seguirán necesitando contrastar sus hipótesis con la realidad y confrontando su tecnología con esa misma realidad. En el límite, suponiendo que se pueda transferir, prácticamente, todo el saber de la naturaleza (información) y lleguemos a dominar las leyes que la regulan, nuestros descendientes, que tendrán poco que ver ya con lo que somos ahora nosotros, dominarán el espacio y el tiempo (leyes de la gravedad cuántica) y los resortes de la vida y de la muerte. Si llega ese momento y han sido lo suficientemente inteligentes para no destruir este universo, habrán evolucionado no sólo tecnológicamente y, posiblemente, se fundan en la propia esencia de este mundo o mundos, suponiendo que exista el multiverso…infinidad de universos(1), en donde uno de ellos será el nuestro. Llegado a este punto, quizás unos seres tan evolucionados como los que he descrito estarían lo suficientemente desarrollados tecnológicamente para crear todo un universo de la nada, como se supone que ocurrió con el Bing Bang 





(1)Si hay uno o infinitos universos no lo sabemos todavía, pero nuestro tipo de universo está descrito por la teoría de cuerdas junto con otra infinidad de tipos de universo. Se puede decir que la teoría de cuerdasuna teoría aún en desarrollo capaz de unificar todas las fuerzas de la naturaleza describe todos los tipos de universos posibley algunos teóricos de cuerdas proponen que todos estos universos existen en un multiverso que los englobaría a todos  


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